En una postura que pone a México en defensa de la conservación ambiental frente a su socio comercial, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó el 7 de septiembre de 2026 que México debe mantener coordinación con Estados Unidos para garantizar la protección del lobo mexicano, una especie en peligro de extinción que habita a ambos lados de la frontera. La declaración responde directamente a una orden ejecutiva firmada por Donald Trump que instruye al secretario del Interior, Doug Burgum, a evaluar el retiro de las protecciones federales al lobo gris mexicano bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción de Estados Unidos.

La orden ejecutiva de Trump: 90 días para decidir

La medida estadounidense establece un plazo de 90 días para que Burgum determine si el lobo gris mexicano cumple con los criterios para mantener su estatus de especie protegida. La administración Trump argumenta que busca apoyar a rancheros fronterizos que denuncian ataques de lobos contra su ganado, un problema que ha generado tensiones crecientes en estados como Nuevo México, Arizona y Texas.

Sin embargo, biólogos y conservacionistas advierten que el retiro de protecciones podría revertir décadas de esfuerzos de recuperación. El lobo mexicano, una subespecie del lobo gris, fue declarado en peligro crítico en los años 70 y ha sido objeto de programas de reproducción en cautiverio y reintroducción desde los 90.

La postura de México: conservación transfronteriza

Durante la conferencia matutina del 7 de septiembre, Sheinbaum dejó en claro que la especie debe ser conservada en ambos lados de la frontera, independientemente de las presiones políticas o económicas. “México debe mantener una coordinación con Estados Unidos para garantizar la protección del lobo mexicano”, afirmó la presidenta, subrayando que se trata de una especie que habita a ambos lados de la frontera y cuya supervivencia depende de esfuerzos binacionales.

Esta posición coloca a México en un rol de liderazgo ambiental en la región, especialmente considerando que los programas de reintroducción más exitosos han ocurrido en territorio mexicano, como en la Sierra Madre Occidental y áreas protegidas de Chihuahua y Sonora.

Impacto potencial para el sector ganadero fronterizo

El conflicto entre conservación del lobo y protección del ganado no es nuevo. Los rancheros en la región fronteriza han reportado durante años pérdidas de animales debido a ataques de lobos, coyotes y otros depredadores. Para un productor de ganado de engorda o cría, cada pérdida representa miles de pesos en ingresos no realizados.

Si Estados Unidos retira las protecciones al lobo, los rancheros estadounidenses podrían tener mayor libertad para controlar poblaciones mediante métodos letales. Sin embargo, esto generaría un efecto dominó:

  1. Migración de lobos hacia México: Si la presión de caza aumenta en EE.UU., los lobos podrían desplazarse hacia territorio mexicano, incrementando conflictos en estados fronterizos.
  2. Presión sobre programas mexicanos de conservación: México tendría que asumir mayor responsabilidad financiera y operativa para mantener poblaciones viables.
  3. Tensiones diplomáticas: Diferencias en políticas de conservación podrían afectar otras áreas de cooperación bilateral, incluyendo sanidad animal y comercio ganadero.